Parajes y lugares de Lanjarón, a través del Sulayr (S.N.)
El municipio de Lanjarón se encuentra ubicado en la ladera suroccidental de Sierra Nevada, justo a caballo entre La Alpujarra y el Valle de Lecrín.
Precisamente el mencionado hecho geográfico ha traído como consecuencia una curiosa polémica, entre quienes lo incluyen como perteneciente al valle y los que lo relacionan con La Alpujarra. En parte esto deriva de su cambiante situación administrativa a través de la historia, aunque por encima de otras consideraciones está claro que desde el punto de vista estrictamente geográfico existe una mayor afinidad con la comarca alpujarreña son los restos medievales, los más representativos del asentamiento de otras culturas, concretamente la musulmana. En este sentido se conserva fundamentalmente parte de lo que fuera el tortuoso entramado urbano, se dice que de época nazarí, conocido hoy como Barrio Hondillo.
Este se ubica en parte de lo que fue el antiguo barrio del Aceituno, que junto al Cenete y Azocaque formaban este pequeño núcleo que fuera llamado por los musulmanes Al-lan charon, (campo de las fuentes saludables).
En cualquier caso, y en espera de previsibles datos que confirmen su antigüedad, nos consta de los devastadores efectos que las sucesivas rebeliones de los moriscos tuvieron sobre el mismo, por lo que presumiblemente el pueblo fuera prácticamente reconstruido durante la repoblación que a finales del siglo XVI ordenase Felipe II.
Un castillo-fortaleza, llamado tradicionalmente “de los Moros”, cuando paradójicamente al parecer fue construido por los castellanos, y datado en el siglo XVI, además de una estructura agrícola que presenta restos y formas de trabajo de clara herencia musulmana, completan el testimonio histórico medieval.
La primera mención escrita sobre las aguas termales de Lanjarón data de 1774, al citarse la Fuente de la Capilla. A partir de 1792 fue adquiriendo notoriedad progresiva a través de la Fuente Capuchina y luego, desde 1800, a través de la Fuente de la Salud y el baño termal. El balneario ofrece diferentes tratamientos que van desde el Hidropínico (agua bebida), masaje subacuático, baños de burbujas y carbogaseoso, duchas de chorro y circular, masaje manual, fangoterapia, tracción cervical, onda corta, servicio de inhalaciones, aerosolterapia y vaporización y en general tratamientos Hidroterápicos y Mecanoterapia, con prescripción médica del propio Centro. Dispone de instalaciones para practicar deportes como tenis, frontón y badmington. Hay un parque infantil, paseos y jardines. Capacidad para 1.000 servicios diarios. Situado en zona céntrica, dispone de aire acondicionado y calefacción, instalaciones para minusválidos, salones de reunión y servicio de animación
Historia
El origen de Lanjarón parece que fue anterior a la dominación romana en la península, si se admite que su nombre procede de la voz prerromana ‘lanchar’, que significa lugar abundante en aguas. Durante la etapa musulmana tuvo singular importancia, sobre todo por su situación estratégica como puerta natural de la Alpujarra. En este sentido, está documentada en la historia su protagonismo durante la dinastía de los Alhamares, en la primera mitad del siglo XIII.
Fernando el Católico la conquistó en 1490 después de una épica defensa, hasta el punto de que el capitán que defendía la plaza prefirió arrojarse desde una torre antes de rendirse. Sufrió las consecuencias de la rebelión de los moriscos, para los que igualmente ofreció férrea oposición a las tropas del rey, y participó de forma activa contra los franceses en la Guerra de la Independencia, recibiendo desde entonces sus habitantes el calificativo de ‘cañoneros’.
Lugares de interés
Camino de la Sierra
Se trata de un camino de herradura empedrado en muchos tramos, en ocasiones cruzado por algún carril, que discurre en pendiente hacia la sierra atravesando diversos paisajes conforme asciende. Partiendo de las inmediaciones de la fuente de la “Hoya del Grillo”, (junto al puente del río y en su margen izquierda), discurre zigzagueante por las llamadas “cuestas de la sierra” en pendiente, pasando por la fuente de “Matemarque” hasta llegar frente al pinar de Tello. Luego continúa todo el valle del río Lanjarón prácticamente hasta su nacimiento, aunque ya de forma discontinua.
Fue este un camino importante, en uso desde tiempos inmemoriales, que tuvo su máximo apogeo durante la posguerra, tiempo en el que en la sierra habitaban multitud de familias casi permanentemente, y que ahora queda relegado, y en cierto modo abandonado, debido a la proliferación de pistas forestales.
Capilla de la Virgen del Pilar
Se trata de un pequeño camarín situado en altura, sobre el vestíbulo o soportal de una de las casas de la calleja de la Virgen del Pilar. Se apoya por uno de sus lados en una esbelta columna de mármol de fuste liso y basa. El interior se observa a través de un nicho definido por arquillo de medio punto que alberga tras reja y vidriera de colores una imagen de la Virgen del Pilar. La capilla presenta en su parte superior un pequeño campanil y remate piramidal con cruz de hierro tras el que queda oculta la cubierta.
Fechada a finales del siglo XIX. Ya en este siglo se sustituyó el alero de teja y el pequeño tambor octogonal sobre el que se disponía un curioso chapitel de escamas de pizarra coronado por cruz de hierro que aún se conserva. Con el campanillo se llamaba en otro tiempo a las mujeres para el rezo de “las Flores”, en el mes de Mayo.
Castillo
Recinto fortificado de planta cuadrangular, construido de anchos tapiales y cantería. Destaca la torre del homenaje del tipo “Donjon” en uno de sus lados. Presenta amurallamiento sin torres, anchas almenas, escasa existencia de barbacanas, arcos apuntados en el acceso al recinto y las troneras orientadas hacia donde estaba el peligro, (el camino de la Alpujarra). En su interior se puede apreciar embutido en el suelo el espacio destinado a aljibe para su autoabastecimiento.
Fue realizado entorno a los siglos XII-XIII con una clara dedicación de vigilancia, refugio y defensa de la población. No obstante los restos actuales parecen datarse en el siglo XVI, y ser obra de los castellanos, siendo hasta tres veces más pequeña que la estructura original árabe. Así lo testimonian la existencia de troneras diseñadas para cañones y culebrinas. De esta forma la edificación se habría construido sobre la base y los materiales de un castillo árabe preexistente. Custodiaba especialmente los caminos que unían Granada con la costa, en coordinación con el castillo fortificado de Vélez de Benaudalla. Se dice que en el castillo residió un alcalde autónomo del que dependía una pequeña guarnición compuesta de guardas, escuchas y atajadores. Fue escenario durante la primera rebelión de los moriscos, en 1500, de un ataque personal del rey Fernando el Católico, donde se cuenta que “un valeroso caudillo negro” prefirió arrojarse desde una torre a entregarse.
Convento de las Hijas de la Caridad
Se trata de un amplio complejo de edificios y espacios abiertos en el que se integran varios aularios, pista polideportiva, explanada de recreo, una residencia de ancianos, e incluso cuenta con su propia huerta. Pero es sin duda de entre todas las dependencias mencionadas la más importante, aquella que alberga el núcleo central entorno a la Capilla del Colegio de la Santísima Trinidad. El exterior del edificio aparece abierto con grandes vanos al medio punto flanqueados por columnillas jónicas de mármol verdoso, mientras en las alturas siguientes aparecen balcones. En su interior está la capilla, construida siguiendo los cánones del estilo neogótico. Se presenta cubierta con cúpula de crucería, en la que se resaltan vistosamente los nervios ojivales, que descargan sobre esbeltos baquetoncillos coronados con capiteles compuestos. Sobre el testero del fondo aparece un interesante retablo del mismo estilo. Este tras la mesa del Altar Mayor se dispone en varios pisos, y tres calles. La central y más importante está ocupada por el tabernáculo, calado con motivos ojivales y de cresterías. A ambos lados, bajo sendos doseletes aparecen dos imágenes escultóricas. Separado por repisa agrelada vemos el segundo cuerpo, en el que mueren en remates a modo de pináculos las calles laterales, y la central se torna en capilla en forma de arco apuntado agrelado. Este queda rematado por gablete con rosetón central y pináculos a ambos lados.
Su construcción data de los años finales del XIX, principios del XX. Cuando sobre el antiguo palacete de la duquesa de Santoña, fue encargado por D. Silverio Carrillo, a petición de su hija, Sor Matilde Carrillo Noguera, nacida en Santa Fé, (Granada), quien tras caer enferma llegó a Lanjarón en 1899. Pensó entonces fundar una escuela, y para ello acabó haciéndose de los bienes de la duquesa de Santoña. Entre ellos se contaban las incipientes infraestructuras del Balneario, una finca en “las Naves”, una gran mansión, un castañar en el pago de “la Huerta”, y una viña. Es así que se construye a finales del XIX y en primer lugar un colegio, y luego hacia 1900 un internado femenino. La citada Sor Matilde recibiría en reconocimiento a su labor la Gran Cruz de la Beneficencia en 1918, y más tarde, en 1926, la Medalla de Oro, por mandato del papa Pío XI. Únicamente se ausentó, retirándose a Santa Fé durante la Guerra Civil, cuando el colegio se convirtió en improvisado hospital militar. Murió finalmente en 1942.
Castillo de Lanjarón
Situado al suroeste de la población, presenta planta cuadrangular, está semiderruido, conservándose restos de los muros (de mampostería) y de la Torre del Homenaje. Su construcción data del siglo XIV.
El Puente de Tablate, situado a unos 7 Km. de Lanjarón, sobre un profundo barranco que separa el valle de Lecrín de la Alpujarra. Fue construido entre los siglos XIII y XIV, época nazarí, aunque por sus continuas destrucciones ha sufrido varias intervenciones desde su construcción, produciéndose la última en 1719.
Edificio del Balneario de Lanjarón
Edificio de amplia planta rectangular, que se dispone en dos alturas, y que queda flanqueado por sendas torres de planta cuadrada a ambos lados de la fachada principal. Está construido en ladrillo descubierto, siguiendo en sus formas las trazas propias de la arquitectura historicista neomudéjar de principios de siglo. El cuerpo central aparece tras terraza balaustrada, y calado con amplios vanos, que quedan individualizados entre pilastras adosadas, adoptando la forma de arco de medio punto en la planta superior. La entrada principal queda resaltada del resto del paño siguiendo un esquema de arco triunfal, definido por esbeltas columnillas que separan los vanos central y laterales. En las enjutas, completan la decoración del paramento una pareja de óculos ciegos. Sobre la cornisa denticulada se cubre la estructura con vistoso tejado verde a dos aguas, en el que contrasta la alabardilla central. En cuanto a las torres, las dos repiten en sus tres alturas una estructura calada con arquillos de medio punto. Medio punto simple en baja, impostado sobre columnillas en primera, y triple enmarcado con alfíz en la tercera altura. El último nivel se ve coronado por ancha cornisa sobre modillones, que soporta cubierta tejada a cuatro aguas. Es sobre todo digna de mención la suntuosa sala de fiestas que acoge la planta superior, con la curiosa venera, espacio este reservado para la orquesta con la que se amenizaban los espectáculos.
Ermita de San Roque
Está construida sensiblemente por encima del nivel de la calle, con lo cual deja un espacio a modo de porche a su entrada, que es aprovechado como pequeño parterre, y que conforma en su parte baja unos poyos a modo de bancos, decorados con azulejos. Se trata de una ermita de planta rectangular y cubierta de tejado a dos aguas, aunque este no se aprecia desde la calle. En su fachada domina la portada con el gran vano de medio punto, recercado con moldura. Sobre esta queda rematada con una especie de espadaña de ladrillo que acoge en su interior un pequeño campanillo. Contrasta el encalado de la fachada con el ladrillo de la espadaña, que además se ve adornada con piñas de remate, así como de una pequeña cruz de forja coronando este cuerpo. En su interior hay un interesante retablo y se conservan imágenes que procesionan en Semana Santa.
Parece ser que la construcción primitiva se remonta, al igual que la gemela ermita de San Sebastián a finales del siglo XVI, o a principios del XVII.
San Roque es junto a San Vicente Ferrer, copatrono de Lanjarón. Es, con San Sebastián muy venerado desde antaño en el pueblo, quizás y sobre todo a raíz de catástrofes tales como epidemias, o del terrible terremoto de finales del siglo XIX
Ermita del Tajo de la Cruz
Se trata de una ermita encalada de planta rectangular y tejado a dos aguas sin más vanos que el de la puerta de entrada, al medio punto, y unas pequeñas ventanas laterales cuadradas. Tiene una amplia portada frente a su fachada que se encuentra enlosada con terrazo y rodeada perimetralmente por poyos corridos de obra, en uno de cuyos ángulos se haya clavada una cruz de madera. Aparece además otra cruz también en madera, pero más antigua adosada al hastial de la fachada lateral que mira al pueblo. En su interior hay una especie de pequeño altar, en el que se celebra misa en el día de la Cruz.
La ermita aparece, tras la ubicación allí de la cruz primitiva exenta, que hacia finales del siglo XVIII, principios del XIX se colocó según se cuenta, para aullentar la presencia de supuestas prácticas de brujería celebradas en el vecino “tajo Colorado”. Más tarde, en 1895 la cruz fue sustituida por otra nueva, (quizás que ocupa hoy la fachada lateral, aunque no está confirmado)), a la vez que se construía la ermita por mano de don José Lozano Píñar. Cuenta en su libro Gutiérrez Padial, que este vecino del pueblo estando de cacería por el paraje, creyó ver sangrar a la cruz tras disparar a un ave posada sobre la misma. Desde entonces la ermita ha sufrido algunos retoques de mantenimiento, como el de 1921 incorporándole el porche y una pequeña sacristía.
Fuente de las Adelfas
Pilar con tres vasos, dos rectangulares de fábrica enfoscados, y el central cuadrado y con parte inferior de mampostería. El de enmedio es más pequeño y está elevado sobre los otros dos. El frontal se encuentra definido por una hilera de ladrillos en forma de gran arco de medio punto que enmarcan un alicatado de azulejos en el que aparece un grabado del pueblo, y se citan algunas impresiones del viajero Pedro Antonio de Alarcón, al pasar por allí en su viaje de 1872.
Data de principios de los años 30, según el erudito local D. Juan Gutiérrez Padial. Recogiendo en cierto modo esa estética eclecticísta, tanto en la forma de la obra, como en la loza que lo decora. Además se distingue por quedar en él plasmado el testimonio del paso de Pedro Antonio de Alarcón.
Pilarillo Vuelto o de las Cuatro Esquinas
Pequeño pilar revestido con lajas que curiosamente presenta dos vasos, colocados a distintos niveles, de modo que el inferior, más grande, recoge por su caño el desagüe del superior. El cuerpo frontal que comparten los dos vasos presenta remate en forma semicircular, dejando a ambos lados sendas repisas para adornar con maceteros. Probablemente se construyera a de mediados de siglo, después de algunos cambios de ubicación y diversos avatares. Desde entonces ha sufrido algunas reformas que han dado como resultado la curiosa forma que hoy podemos ver.
Iglesia
Presenta una planta de tres naves comunicadas con arcos de medio punto de desiguales roscas y capilla mayor diferenciada. Arrimadas a ambos lados de la cabecera se conservan algunas capillas privadas, y la parte baja de la torre que se localiza en los pies está ocupada por el antiguo baptisterio El presbiterio está elevado, y a ambos lados del testero del altar mayor se conservan los escudos del arzobispo Pedro de Castro. La torre, que es de planta cuadrada y está construida en ladrillo sobre cimientos de piedra porosa, se cubre con un curioso chapitel de pizarra.
La iglesia se levanta sobre el solar de una primitiva mezquita entre los años 1555 y 1560, que posteriormente fue destruida por los moriscos, demorándose su reconstrucción hasta 1603, en que Ambrosio de Vico dio condiciones para hacer la armadura. En 1617 se construyó la capilla del Rosario, y poco después la del Buen Suceso. En el siglo XVIII se abrieron nuevas capillas, como la antigua del Sagrario y la capilla de las Ánimas. Con el paso del tiempo la estructura de la iglesia se resintió, encontrándose en estado ruinoso a mediados del siglo XIX, por lo que en las décadas siguientes se restauró y se hizo la torre y la portada lateral. Entre 1876 y 1882 se abrió una nueva nave a cada lado aprovechándose en parte el espacio del antiguo cementerio.
El terremoto de 1884 también le afectó seriamente. Nuevamente en 1922 se efectuaron nuevas reparaciones, en las que trabajaron los maestros Máximo Robles y Rafael de Mingorance, también vecinos de Lanjarón.
Plátanos de Sombra
Se trata de árboles caducifolios de gran porte, con copas amplías y espesas, pertenecientes a la familia de los Platanaceae, especie Platanus Hispánica. Conocidos popularmente como “plátanos de sombra”.
Empiezan a verse a la entrada del pueblo, en la fuente de las Adelfas. Siguen a ambos lados de la avenida de la Alpujarra, junto al Balneario y se prolongan hasta el inicio de la calle Real. Luego vuelven a aparecer en la plaza de la Constitución y por último ya a las afueras, en las proximidades del cementerio. Su número aproximado rondará al menos los 30 o 40 ejemplares.
Utilizados con fines únicamente ornamentales y para dar sombra, los de la Avenida y la plaza a juzgar por su gran porte, y por antiguas fotografías deben contar con al menos 80 o 90 años.
Pinos del Convento
Se trata de dos ejemplares de pino, uno de ellos en forma piramidal, y el otro con gran desarrollo en copa abierta. Destacan por su gran porte y enorme tronco. Tanto es así que por si solos constituyen una verdadera “isla” que da cobijo a una notable cantidad de ornitofauna.
Utilizados como planta ornamental, estos deben tener por su porte casi tantos años como el convento en el que se encuentran, aunque no parecen aún apreciarse en fotografías tomadas hacia 1915. Podrán tener por tanto unos 80- 85 años.
Tilos del Convento
Se trata de dos árboles de gran porte. Caducifolios, de gran atractivo ornamental, y sus flores y hojas son conocidas en su uso como infusiones.
Utilizado aquí como planta ornamental, que por el porte y los testimonios de vecinos deben contar con al menos 100 años de vida. Quizás sembrados al poco tiempo de construirse el convento allá por 1900.
Adecuación Recreativa Huerta de las Monjas
Recinto cercado y dispuesto en varios niveles o terrazas que aparece colgado en la ladera oeste del río, entre un frondoso castañar con vistas al valle. Cuenta con diversos elementos de mobiliario recreativo.
Mirador de la Cañona
Recinto ajardinado definido entre las vallas protectoras de la carretera y un pequeño muro en el borde de un barranco. Sobre grada de mampostería, y en una especie de templete cuadrado se dispone una réplica de lo que fuera un antiguo cañón. El “templete” queda cerrado por dos cadenas de gruesos eslabones de hierro, que se disponen en los arranques de los fustes de las columnas.
Refugio de Cerrillo Redondo
Es otro de los refugios forestales construidos a principios de siglo, durante las tareas de repoblación y corrección de torrenteras. Está construido en piedra, es de una sola nave y con techo en forma de cúpula del que sobresale el cañón de la pequeña chimenea
Refugio de Peñón Colorado
Refugio forestal construido a principios de siglo, durante los años 20, que servía de apoyo para los programas forestales y de revegetación en Sierra Nevada. Está construido en tosca mampostería, es de una sola nave y con el techo en forma de cúpula. Presenta la particularidad de estar semi incrustado en la roca.
Se encuentra en la margen derecha del río Lanjarón, muy cerca del mismo; a una altitud de 2.840 metros y bajo la cuerda de los Tajos Altos. Tiene capacidad para 8 personas.
Refugio del Caballo
Pequeño refugio semi cilíndrico, abovedado. Es de planta rectangular, y está hecho en mampostería. En él difícilmente podrán caber 8 ó 10 personas. Está ubicado a unos 2.850 metros de altitud, y habitualmente es utilizado en actividades de montaña de uso libre.
Ubicado en la zona de la cuenca alta del río Lanjarón, al pié del cerro del Caballo y junto a la laguna del mismo nombre. Capacidad para 10 personas.
Refugio Ventura
Obra de mampostería que adopta la típica forma de medio cilindro dispuesto en horizontal, característica de los refugios de esta parte de la sierra. Los vanos de las ventanas están cegados con lajas. Se apoya parcialmente en la roca por una de sus fachadas, lo que provoca que esta zona de contacto, así como la cubierta, aparezcan bajo una desconchada capa de enfoscado de cemento, a modo de inútil aislante. Este es el motivo por el cual su interior es tremendamente húmedo. En general apuntar que se encuentra abandonado y en proceso de deterioro.
Se localiza al norte del término municipal. En la margen derecha del río Lanjarón. A media ladera, a unos 2.200 metros, sobre los tajos de la Haza del Sordo. Tiene capacidad para 12 personas.
GR-7
Ruta pedestre que discurre unas veces por caminos de herradura, otras, las más, por pistas forestales con y sin pavimentar, e incluso atraviesa el casco urbano del municipio de Lanjarón.
Tramo: recorre el T.M. en dirección este-oeste. Entra pues desde el T.M. de Cáñar, por el lugar conocido como Las Balsas, cerca de la antigua Venta de los Herradores, descendiendo en dirección al pueblo, en cuyo recorrido pasa por la ermita del Tajo de la Cruz. Una vez atravesada la calle principal, y habiendo llegado al puente del barranco del Salado, sube por el Carril del Forestal. El ascenso queda coronado a la altura de la alberca y paraje de Pedro Calvo, momento en el cual se desvía hacia la izquierda, tomando dirección este para entrar ya en la sierra de Nigüelas.
GR-142
Ruta pedestre que discurre unas veces por caminos de herradura, otras, las más, por pistas forestales con o sin asfaltar. Cuenta regularmente con hitos, señales y flechas indicativas. Cuenta también con paneles informativos, que pueden consultarse en las inmediaciones del puente del río.
Fiestas
En la festividad de San Marcos el 25 de abril, se sigue desarrollando la tradición de bendecir el pan antes de darlo a los animales. Por último, aunque la calidad de las aguas de sus manantiales extendió su fama por toda Europa a lo largo del siglo XIX, desde hace dos décadas se vienen celebrando las Fiestas del Agua y del Jamón en honor de San Juan Bautista y para potenciar el liderazgo de Lanjarón en este campo. Concretamente la llamada Noche del Agua pueden llegar a verterse hasta cuatro millones de litros sobre unas 25.000 personas, a las que el día siguiente se les ‘compensa’ el remojón con raciones gratis de jamón.
Acceso al Sendero Sulayr desde Lanjarón
Lanjarón cuenta con dos accesos al Sendero Sulayr, uno rodado y otro a pie:
-Acceso en vehículo: Una pista de tierra sale desde la entrada del pueblo, entre el Barranco del Salado y la antigua embotelladora de Aguas de Lanjarón, y asciende a lo largo de 13 Km. al entorno de Tello, donde alcanzamos el trazado del Sendero Sulayr en la misma pista forestal, correspondiente al tramo Rinconada de Nigüelas-Tello.
-Acceso a pie: Hay un interesante y bello sendero, el Camino de la Sierra, que parte desde el otro extremo del pueblo, junto al puente del Río Lanjarón, pasada la segunda fuente a la derecha. Por esta fuerte subida de 850 m. de desnivel y 5 Km. de distancia, accedemos al recorrido del Sulayr, correspondiente al tramo Tello-Puente Palo.
Ambos accesos por las dos vertientes del Río Lanjarón alcanzan el Sendero Sulayr que, en su larga travesía alrededor de Sierra Nevada, entra en la Alpujarra atravesando el impresionante Barranco del Río Lanjarón. Los dos tramos que cruzan la sierra de Lanjarón se caracterizan por las impresionantes panorámicas que se disfrutan en su recorrido, tanto de las cumbres de la sierra, presididas por el pico del Caballo, el tresmil más occidental de Sierra Nevada, como del horizonte marino.
TRAMO 3: RINCONADA DE NIGÜELAS- TELLO
Este tramo del Sendero Sulayr transcurre por pistas forestales casi en su totalidad y nos lleva desde el Barranco del Río Torrente hasta el valle de Lanjarón salva un desnivel superior a dos mil metros, desde la cumbre del Caballo ( el tres mil más occidental de la sierra), hasta el Valle de Lecrín, con un privilegiado clima donde los naranjos y limoneros colorean entre los olivos este ameno paisaje. Por algo era conocido entre los árabes como “valle de la alegría”, siendo su atalaya el pueblo de Nigüelas, en cuyo término municipal nos encontramos.
Por la pista de la Rinconada salvamos la amplia cabecera del Torrente, a una altura de 2.100 m. para entrar en la Sierra de Lecrín, con vistas al Mediterráneo, para a continuación en descenso salir al espectacular Barranco del Río Lanjarón, ya en la Alpujarra.
Este tramo del Sulayr se vio afectado por un incendio en septiembre de 2.005 en masas forestales de pino de repoblación, encinar, matorral y arbolado de experimentación forestal. Actualmente esta zona está en proceso de recuperación con especies autóctonas, que devuelvan a estos agrestes parajes su esplendor perdido.
Recorrido
Iniciamos este tramo del Sendero Sulayr a 2.150 m de altitud, en la pista que cruza la Loma de los Tres Mojones, divisoria entre los ríos Dúrcal y Torrente y límite entre los municipios de Dúrcal y Nigüelas. Desde este lugar tenemos una vista de la primera parte del recorrido, presidido por la cumbre del Caballo, y que transcurre a media ladera por la pista forestal, sin grandes pendientes, atravesando toda la cabecera del Río Torrente.
Una vez pasados los barranquillos que forman el Río Torrente, donde se mantiene la nieve hasta la primavera, la pista desciende pasando por encima de los cortijos del Posteruelo. A unos 5 km del inicio del tramo, hay que destacar una choza tradicional, construida con piedras de esquistos para los muros y la cubierta hecha a base de capas superpuestas de haces de centeno, un cereal muy frecuente a esta altitud. En las inmediaciones se encuentra la Fuente de Mailópez.
Continuamos por la pista principal perdiendo poco a poco altura, obviando carriles secundarios, hasta llegar en la Loma de las Tres Encinas a un cruce de pistas. En este punto, a 1.860 m de altitud, llevamos recorridos 7 Km.
Tomamos la pista de la izquierda hacia la sierra de Lanjarón, dejando a la derecha la que desciende hasta el pueblo de Nigüelas.
Siguiendo la pista, enseguida dejamos a la izquierda la subida a unos cortijos que han sido reparados recientemente, para llegar en unos minutos al paraje de la Fuente del Sabuco, en el límite entre los municipios de Nigüelas y Lecrín.
La pista continúa a media ladera, llaneando durante varios kilómetros, por un área que fue hace pocos años pinar de repoblación y que ahora, tras el incendio, el piornal recupera su territorio. La ausencia de arbolado nos permite tener una amplia visión del entorno de Sierra Nevada. Observamos al fondo a la derecha las lejanas sierras de Tejeda y Almijara y más cerca las de las Albuñuelas y Güájares, el Valle de Lecrín en primer plano, con el embalse de Béznar y los municipios de Padul, Dúrcal, Nigüelas y muchos otros, aunque es el pueblo de Pinos del Valle el que tendremos a la vista durante este trayecto, con su ermita del Cristo del Zapato sobre el pueblo; a la izquierda el valle del Guadalfeo, con el embalse de Rules antes de su desembocadura en la costa, y por último, la gran mole caliza de la Sierra de Lújar.
Después de dejar a la izquierda un par de carriles de repoblación, que ascienden al entorno del paraje de Peña Caballera, encontramos un cruce de pistas, cuando llevamos 10 Km. de recorrido. La pista de la derecha desciende al pueblo de Lecrín, y enlaza, a unos 3 km de este cruce, con el sendero GR-7 que va de Lanjarón a Nigüelas. El Sulayr continúa por la pista en la misma dirección, que llevábamos, para llegar más adelante a otro cruce. Aquí dejamos a la izquierda la pista que sube al paraje de Ventura, y tomamos la que desciende a la derecha hacia Lanjarón. A unos metros de este cruce sale a la derecha el sendero que evita el zigzagueo de la pista en dos ocasiones, perdiendo unos 100 metros de desnivel hasta llegar a un nuevo cruce, junto a una pequeña estación meteorológica, en la Loma de Lanjarón.
En este cruce tomamos la pista de la izquierda, obviando la que baja al pueblo de Lanjarón, distante 13 Km. desde este punto. Cuando llevamos caminando 1 Km. llegamos a otro cruce donde dejamos la pista que sube al Cortijo de Ballesteros, para tomar a la derecha la que desciende durante trescientos metros hasta su finalización.
Desde aquí continuaremos por vereda hasta el final del tramo, atravesando una zona de tajos desde los que tendremos extraordinarias vistas del Barranco de Lanjarón. La vereda desciende hasta alcanzar en unos minutos el paraje de Tello, donde encontramos una casa que se salvó del incendio que asoló este lugar y que fue zona de experimentación forestal.
TRAMO 4: TELLO-PUENTE PALO
Descripción del tramo
Localizado a una altura de 1.550 m., en un pretil rocoso sobre el río, el paraje de Tello fue un área de experimentación forestal desde principios del siglo XX, y un lugar idílico hasta el fatídico año del incendio que asoló la zona. A pesar de la tragedia este lugar conserva su imagen agreste y una privilegiada situación en uno de los valles más interesantes de Sierra Nevada. El Río Lanjarón desde su desembocadura en el Río Guadalfeo hasta el impresionante valle glaciar de sus cumbres contiene una diversidad de paisajes y ecosistemas únicos en Europa. Sus vertientes son una maravillosa combinación de cortados y zonas agrícolas surcadas por abundantes acequias que llenan de verdor las áridas lomas de la sierra.
En este tramo cruzamos el Barranco de Lanjarón y ascendemos por la ladera tachonada de cortijos y antiguas labores hasta la Loma de Cañar, a una cota de 1.700 m. desde donde tenemos una panorámica completa del valle, presidido por el pico del Caballo, el tresmil más occidental de Sierra Nevada.
El resto del itinerario es por una pista forestal que llanea atravesando el robledal de Cáñar, un valioso bosque de la vertiente sur de la sierra que sobrevive durante la larga sequía estival gracias a las húmedas brumas que ascienden desde el Mediterráneo, presente este durante parte del trayecto que finaliza en el Area Recreativa de Puente Palo.
Recorrido
Comenzamos este fácil tramo del Sendero Sulayr descendiendo desde la casa de Tello por el mismo camino del tramo anterior, donde a unos 50 m, en una explanada, encontramos la bifurcación donde nos incorporamos al recorrido del Sulayr. Tomamos el sendero de la izquierda que desciende por un carril de entresaca una fuerte pendiente, cruzando más abajo la Acequia Nueva y enseguida llegar al Río de Lanjarón.
Cruzamos el río por un puente de piedra, en un entorno agreste con una variada vegetación de ribera. El sendero asciende rodeando un cortijillo y más adelante llanea en paralelo con la Acequia de las Encinillas. Después de un corto descenso, jalonado de grandes castaños y unos cortijos, llegamos a un cruce con un carril.
En este cruce dejamos a la derecha el sendero que desciende al pueblo de Lanjarón, para tomar el carril de la izquierda que sube a lo largo de 2.6 Km. hasta la Loma de Cáñar, salvando un desnivel de unos doscientos metros. A poco de comenzar la subida cruzamos la acequia de las Encinillas y el carril en zigzag va remontando, con estupendas vistas, la vertiente izquierda del barranco, donde encontramos algún cortijo ruinoso y otros elementos vinculados a las actividades tradicionales de la sierra ( bancales, balsa, era, etc.).
Atravesamos una pequeña repoblación de abetos, y luego por terreno de encinar cruzamos el paraje de las Hoyas de Cabrera, hasta llegar a un cruce con la pista que sube desde el pueblo de Lanjarón. Hasta este punto llevamos recorrido 3 Km.
En este cruce tomamos la pista de la izquierda que asciende a lo largo de unos 600 m, entre chaparros y piornos, hasta alcanzar la pista principal en la Loma de Cáñar.
Aunque en este cruce hemos de tomar a la derecha siguiendo la pista principal, merece la pena acercarse unos metros a la izquierda para disfrutar de las esplendidas vistas que hay desde la curva del Barranco del Río Lanjarón. Si queremos ver el Pico del Caballo, que preside este maravilloso escenario natural, tendríamos que continuar unos metros la pista que se adentra en el barranco.
Retomamos nuestro recorrido en el cruce anterior siguiendo la amplia pista que a lo largo de varios kilómetros mantiene un trazado suave atravesando uno de los paisajes de mayor interés de Sierra Nevada : el Robledal de Cáñar. Antes de llegar a él, dejamos a la derecha en un cruce ( a 1.200 m. del anterior) otra pista que baja también a Lanjarón. Ya dentro del robledal, nos sale al paso la Casa Forestal de Cáñar, situada en un privilegiado lugar desde donde se domina el valle alto del Río Chico, flanqueado en su cabecera entre Cerrillo Redondo y las Alegas.
Un poco más adelante, cuando llevamos recorridos desde nuestro inicio en Tello unos 7 Km., llegamos al cruce con la pista que desciende al pueblo de Cáñar, que obviamos, así como un carril que asciende a la izquierda adentrándose en el robledal. Continuamos la pista manteniendo la misma dirección de la marcha que llevamos, teniendo a la derecha la Acequia Grande de Cáñar que discurre entre enormes ejemplares de robles.
A 1,7 Km. del cruce anterior llegamos al Área Recreativa de Puente Palo, localizada en un pinar de repoblación, cercana al cauce del Río Chico, y final de tramo del Sendero Sulayr.
































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