PROVINCIA: Granada
REGIÓN: Alpujarra y Valle de Lecrín
DISTANCIA A LA CAPITAL (km): 49
ALTITUD NIVEL DEL MAR (m): 659
EXTENSIÓN (km2): 60,38
Nº DE HABITANTES: 3.908 hab. (INE 2008)
DENSIDAD DE POBLACIÓN: 64,72 hab./km²
GENTILICIO: Lanjaronenses o Cañoneros
CP: 18420
Lanjarón
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Está Lanjarón enclavado entre el Valle de Lecrín y la Alpujarra. Son sus aguas las que le han dado renombre internacional, habiéndose convertido hoy en día en unas de las más afamadas de España. Dispone de una planta embotelladora para aguas de mesa con el nombre de la población.
Tiene también un balneario bastante bien considerado entre el turismo que busca este tipo de ocio. Está situado en las mismas laderas de Sierra Nevada lo que le da un clima fresco para el verano, rodeado de una exuberante vegetación que acompaña a todos los barrancos y ríos de su zona.
Es en sí, un buen sitio para hacer un turismo relajado y de buen gusto al paladar, que nos ofrece la exquisitez de sus jamones alpujarreños.
Imágenes de Lanjarón en Andalucía es de cine
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Aquí empieza la Alpujarra y termina el Valle de Lecrín |
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El Balneario
El Balneario es uno de los sitios con más casta y afamados en balneoterapia. Es visitado durante todo el año, por todas aquellas personas que buscan unos días de relax y la tranquilidad.
Balneario vista del interior. sala de toma de las aguas. (Vista en 360º)
Lanjarón constituye un buen ejemplo de la llamativa diversidad de manantiales y aguas. El pueblo es famoso por su balneario de aguas minero-medicinales y de mesa envasadas.
En un espacio relativamente reducido, entre los ríos Salado (a la entrada del pueblo) y Lanjarón (a la salida), en la conocida como loma de la Bordaila, se localizan casi medio centenar de manantiales con funcionamiento y características físico-químicas diferentes y peculiares, desde los fríos y de mineralización débil a los termales y salinos, pasando por todos los grupos intermedios.
El Pueblo
Calle Real
Su vegetación envuelve toda la zona de una frescura y belleza sin igual. Son pocos los que no se sienten cautivados por sus paseos bajo las acogedoras sombras de sus árboles. Panorámica Vista Río
Lanjarón (Vista panorámica) es una población con nombre de rigen latino (topónimo latino: lancharum, aumentativo de lacus, fuente o manantial). Jugó un fuerte papel en la rebelión de los moriscos de 1568.
Su pasado morisco lo atestigua su castillo. (Vista en 360º)
Otras Fotos del castillo
Sus barrios delatan su pasado morisco-alpujarreño cuajado de callejas estrechas, hornacinas para los santos en cada plazoleta y sus famosos “tinaos“. Un lugar ideal para pasear y visitarlos
Tiene una iglesia mudéjar del S. XVI y 5 ermitas
En el centro de la población se encuentra el Ayuntamiento con su Cañón regalado por la Marina Española
Pública 2004
Tierra de manantiales
Una buena perspectiva del área se obtiene desde un parque que hay a la entrada del pueblo. Allí está el primer manantial La Fuente de las Adelfas. Las aguas pese a ser de nacimiento, se hallan ya cloradas en la fuente. A la entrada del pueblo a la izquierda se encuentra el antiguo Balneario. Allí es obligada la visita a su salón de los manantiales (Vista en 360º), donde a un nivel inferior están acondicionadas las salidas de cuatro manantiales muy representativos, a través de dos pilares casi simétricos, con dos caños cada uno y una pequeña balaustrada que impide el acceso directo a las aguas (ya que se sirven con prescripción médica). En uno de los pilares se lee Salud I y Salud II y en el otro aparece la inscripción San Vicente y Capilla. Según escribió Martín Perujo en 1895 “El agua de la Salud es de las mejores para la exportación; debería ser el agua mineral de mesa de rigor: es un Vichy atenuado; constituye la delicia de bastantes dispépticos y hepáticos”.
A espaldas del edificio, en la ladera de la montaña, una serie de casetas captan diferentes aguas, algunas de ellas a través de sondeos horizontales que permiten recoger mejor los flujos subsuperficiales. uno de los más famosos es el Manantial del Salado, conducido hasta el Balneario nuevo para dar baños. A parte de su termalismo 26ºC y altísima salinidad, destaca por el color rojizo de sus aguas, al dejar al aire precipitados los óxidos de hierro.
Por debajo de la carretera en un parque ajardinado, está la captación de otro manantial clásico de Lanjarón, el Manantial de la Capuchina. Tiene su nacimiento en una pequeña mina cerrada por cancela. Las aguas son conducidas hasta una caseta donde por la mañana temprano acuden las personas a las que se les ha prescrito. Entre otros disponemos de este valioso testimonio literario. Son palabras escritas a Falla por Federico García Lorca en 1926: “Mi madre ha tenido unos fuertes cólicos hepatíticos y hemos tenido necesidad de venir a Lanjarón con gran prisa. Gracias a Dios esta agua de la Capuchina la ha puesto buena con una rapidez milagrosa”.
Fuera del área del balneario existen otros muchos manantiales. Casi medio centenar se reparten por la ladera de esquistos nevado-filábrides de la Bordaila. En gran parte se relacionan con pérdidas desde acequias y riegos de bancales. A la salida del pueblo, unas vez pasado el puente del río Lanjarón hay uno de los más nombrados, el de la fuente de la Hoya del Grillo, cuyas aguas dicen que son buenas para los ojos.
| Fuentes de la hoya del grillo | |
La puerta de entrada a la Alpujarra es Lanjarón, el bosque de manantiales que conserva todo su esplendor y que es el punto de encuentro de multitud de visitantes atraídos por las propiedades de sus aguas. Situado en la falda sudeste de Sierra Nevada, el balcón de cal y flores mira al Mediterráneo desde su frondosa montaña y ofrece senderos que ascienden por cristalinas acequias y castaños hacia el refugio de Tello.
A TENER EN CUENTA:
- Acceso: Por la carretera nacional Bailén-Motril y en el km. 472,5 tomar el desvío hacia Lanjarón por la carretera comarcal Tablete-Albuñol.
- Recorrido: Ayuntamiento, Balneario, Parque El Salado, Castillo árabe, Manantial El Saldo, Pedro Calvo y Tello.
La puerta occidental de la Alpujarra ofrece diversas rutas que discurren por el escalón natural entre la costa mediterránea y Sierra Nevada, donde se yerguen los picos más altos de la península ibérica. Lanjarón resume toda la belleza de la Alpujarra y guarda el mejor clima del Valle. Al girar la última curva de la carretera y ver el pueblo tendido a los pies del cerro del Caballo, se observan las frondosas montañas, por las que discurre el sendero del Saladillo hacia Tello, aunque antes de iniciar el trayecto, el viajero puede visitar el Barrio Hondillo, situado junto a la plaza del Ayuntamiento, un lugar que conserva el sabor de los pequeños pueblos alpujarreños con rincones típicos como la Placetilla Colorá, el Pilarillo Chato o el Portal de las Chirinas. Los tinaos del Tío Pedro o el Callejón de Dieguito también son característicos de la zona. Son muy propios de este barrio las numerosas hornacinas que aparecen salpicadas por sus calles. Otros rincones típicos son la Placeta de Santa Ana, y la calle Virgen del Pilar.
Después de visitar la plaza del Ayuntamiento, el viajero no puede visitar Lanjarón sin pasar por el balneario de aguas medicinales que brotan de cinco manantiales distintos a una temperatura que va de 16 a 27 grados, con un caudal que llega hasta los 31.400 litros a la hora. Sus tratamientos están destinados al aparato digestivo, anemias, riñón y vías urinarias, reuma y traumatología, aparato respiratorio y sistema nervioso.
Próximo al balneario se encuentra el Parque Municipal El Salado, un pulmón verde presidido por varias especies de eucaliptos en un ambiente íntimo amenizado por el sonido del agua y de las aves. Desde el parque se pueden visitar las ruinas de un castillo árabe construido entre los siglos XII y XIII. Se accede al mismo a través de una vereda que parte del pueblo y desde la cual se domina todo el valle del río Lanjarón. La historia bélica de Lanjarón queda reflejada en estas ruinas, de prosapia árabe y conquista dificultosa. El castillo jugó un papel importante en la guerra de las Alpujarras, cuando a mediados del siglo XVI se levantaron los moriscos contra Felipe II.
Se deja atrás el castillo y se inicia el trayecto hacia el Paraje de Tello, el espacio donde se encuentran las concentraciones arbóreas más ricas y variadas de la sierra: castaños, pinsapos, cedros, pinos y otras especies únicas como las secuoyas y el ciprés de Lawson. Por el carril de la sierra se puede llegar hasta el pie del Cerro del Caballo, que es uno de los picos más altos de Sierra Nevada, por el carril de la Chaparra se puede llegar hasta el Tajo Expósito, que es otro de los lugares más bonitos de la zona. Otros parajes interesantes son el del Tajo de la Cruz, donde solían celebrarse los aquelarres de toda la comarca, o la Huerta de las Monjas, área recreativa junto al río Lanjarón. En la parte baja del trayecto hacia Tello se encuentra el manantial del Salado, conducido hasta el balneario para dar baños. Aparte de su termalismo y altísima salinidad, destaca el color rojizo de sus aguas, al dejar al aire los óxidos de hierro precipitados. Un poema de Lorca ilustra la fuente: “Y hubo un torrente de luceros sobre el cielo sin mancha…”. El sendero, que discurre a través de pinos y almendros, descubre a hora y media del inicio desde el parque la acequia-nacimiento de Pedro Calvo. Esta fuente natural tiene una alberca en la que se ven los peces. A partir de este punto el sendero está flanqueado por pinos mediterráneos.
El pleno ascenso, el bosque concentra multitud de árboles de diferentes especies: distintas clases de coníferas, castaños, cerezos silvestres, serval… y al fondo, la nieve y la mole del Pico del Caballo, con más de tres mil metros de altitud .En sus laderas nace el río Lanjarón, famoso por sus cristalinas aguas y por cómo vuela hasta el mar. El Refugio Forestal de Tello y la arboleda que lo rodea ofrecen una vista singular. Abajo, uno de sus pinos mirando hacia la costa. Las panorámicas desde el camino muestran prados y cortijos serranos con su techo plano protegido con launa. Las laderas labradas en terrazas y salpicadas de cortijos envuelven en color el trayecto final de la ruta a tener en cuenta
EL BOSQUE
Prados forestales y terrazas labradas
Gracias a la climatología de la zona y a la diferencia de altitud en toda la demarcación, la flora autóctona es muy variada y su vegetación es muy rica y diversa: bosques mediterráneos en las zonas más bajas y vegetación de alta montaña en la parte alta de la sierra. Encinares, castaños, pinos, eucaliptos, olivos y un largo etcétera hacen que el sendero hacia Tello conserve una extraordinaria belleza durante todo el año, al conjugar multitud de olores y colores que constituyendo un claro ejemplo de toda la vegetación que caracteriza al parque natural de Sierra Nevada. Escobonales, retamales, espartales, romerales, jarales y tomillares constituyen un enorme potencial económico para el territorio, así como la manzanilla de la sierra. La fauna también es muy rica: se pueden contemplar desde las majestuosas rapaces como el águila y el halcón hasta los pequeños gorriones, cernícalos, verderoles, lechuzas, gavilanes o jilgueros. La cabra montés, el gato montés, la garduña, la jineta, las perdices, e incluso algunos jabalíes pueden asaltar el camino. Los numerosos cursos de agua que recorren el sendero proporcionan recursos como la pesca de la trucha, habitual en los ríos del Parque. Además existe en la zona un total de veinte especies diferentes de mariposas.
EL CASTILLO ÁRABE
Testimonio de los avatares históricos
El castillo de Lanjarón fue construido durante los primeros años en los que reinó en Granada la dinastía de los nazaríes, hacia 1231. Las tropas castellanas se refugiaron en él, así como los mudéjares en su rebelión de 1500, y posteriormente los moriscos. Poseía de dos a tres torres y un aljibe, además de tener un sistema defensivo próximo al fronterizo. Se puede adivinar su eficacia por su barbacana, palenque, foso y puerta principal (con estrías verticales por las que se deslizaban las partes laterales de la poterna, que cerraría herméticamente el acceso al castillo). La parte sureste era la más grande, aunque actualmente existe otra zona mejor conservada que estaba dedicada a condenas y castigos, lo que explica su condición subterránea, con pasadizos que llevan al exterior. En la actualidad está tapada por escombros. En la zona norte, donde estaban las principales garitas, se encontraba la torre albarrana, desde donde se aprecia el patio general con su camino de ronda.
La puerta de entrada a la Alpujarra es Lanjarón, el bosque de manantiales que conserva todo su esplendor y que es el punto de encuentro de multitud de visitantes atraídos por las propiedades de sus aguas. Situado en la falda sudeste de Sierra Nevada, el balcón de cal y flores mira al Mediterráneo desde su frondosa montaña y ofrece senderos que ascienden por cristalinas acequias y castaños hacia el refugio de Tello.
El municipio de Lanjarón se encuentra ubicado en la ladera suroccidental de Sierra Nevada, justo a caballo entre Las Alpujarras y el Valle de Lecrín.
Precisamente el mencionado hecho geográfico ha traído como consecuencia una curiosa polémica, entre quienes lo incluyen como perteneciente al valle y los que lo relacionan con Las Alpujarras. En parte esto deriva de su cambiante situación administrativa a través de la historia, aunque por encima de otras consideraciones está claro que desde el punto de vista estrictamente geográfico existe una mayor afinidad con la comarca alpujarreña.
En cuanto al poblamiento, y en espera de la excavación y datación de los restos arqueológicos que se hayan localizados, parece que este pudo remontarse al menos al Neolítico, cuando las gentes de la costa ascendieron por los valles de los ríos en busca de pastos para su ganado.
Parecen haberse encontrado también, algunos indicios del paso, e incluso posiblemente del establecimiento de los romanos, atraídos quizás por los yacimientos de hierro del lugar. Quien sabe si fue entonces cuando se introdujo aquí, como en otras muchas zonas, el cultivo del castañar, parte hoy consustancial al paisaje del municipio.
Pero sin duda son los restos medievales, los mas representativos del asentamiento de otras culturas, concretamente la musulmana. En este sentido se conserva fundamentalmente parte de lo que fuera el tortuoso entramado urbano, se dice que de época nazarí, conocido hoy como Barrio Hondillo.
Este se ubica en parte de lo que fue el antiguo barrio del Aceituno, que junto al Cenete y Azocaque formaban este pequeño núcleo que fuera llamado por los musulmanes Al-lan charon, (campo de las fuentes saludables). En cualquier caso, y en espera de previsibles datos que confirmen su antigüedad, nos consta de los devastadores efectos que las sucesivas rebeliones de los moriscos tuvieron sobre el mismo, por lo que presumiblemente el pueblo fuera prácticamente reconstruido durante la repoblación que a finales del siglo XVI ordenase Felipe II.
Un castillo-fortaleza, llamado tradicionalmente “de los Moros”, cuando paradójicamente al parecer fue construido por los castellanos, y datado en el siglo XVI, además de una estructura agrícola que presenta restos y formas de trabajo de clara herencia musulmana, completan el testimonio histórico medieval.
Tampoco podemos olvidar la parroquia de la Encarnación, levantada hacia el 1.500, tras sofocarse la primera rebelión morisca, y sobre lo que fuera una primitiva mezquita musulmana. La actual iglesia, de estilo mudéjar se construyó más tarde sobre los restos de la primitiva, que sería arrasada el 26 de diciembre de 1568, durante una de las más cruentas guerras de las Alpujarras, que duraría cuatro años. Por fin el templo quedaría terminado casi a finales del siglo XVI, (1581).
Con respecto a las comunicaciones, con las que hoy se cuenta, cabe mencionar que la única y obligada salida es la carretera A-348, (antigua C-333), que constituye además el acceso principal a la Alpujarra. De ahí la gran intensidad de tráfico que ha de soportar el pueblo, sobre todo en “picos” coincidentes con días de puentes festivos, fines de semana, y periodos vacacionales.
Sin embargo esta misma situación hace que desde el punto de vista del transporte público la conectividad con la ciudad de Granada sea alta en cuanto a frecuencia, ya que gran parte de las líneas de los autobuses que vienen de la Alpujarra pasan por aquí.
De esta forma hay disponibilidad de viajes desde las 7 h. hasta las 19:45 h., en nueve servicios, lo que no quita que precisamente por proceder de municipios tan distantes como Berja o Ujigar, a veces se vean desbordados, sobre todo si tenemos en cuenta la concentración puntual de viajeros de la “tercera edad” que llegan y marchan en días concretos a través del INSERSO.
Actualmente la estructura urbana del núcleo sigue siendo la misma. Pueblo-calle, que se desarrolló entorno al camino de acceso de la Alpujarra.
Sin embargo, lo que fuera en otro tiempo ventaja locacional se torna hoy en un grave “corsé” ante la saturación de tráfico, con situaciones insufribles, que además coinciden con las jornadas de descanso, lo que las hace aún más lesivas de cara al mantenimiento de esa imagen de tranquilo y apacible pueblo-balneario que es tan necesario mantener.
El resto del entramado urbano se extiende de forma paralela al Norte y Sur de la calles Avenida y Real.
Habría que destacar también, la enorme proliferación de un hábitat disperso, relacionado con la construcción y rehabilitación de viejos cortijos, pero que en conjunto no deja de ser preocupante por cuanto pueda tener de fenómeno incontrolado.
Esto lo vemos sobre todo por la ladera que trepa hacia la sierra, siendo indicador fiable como ningún otro del aumento global en la rentas de los habitantes de la zona.
No obstante este fenómeno hemos también de relacionarlo con los asentamientos “neorrurales”, de ciudadanos procedentes de diversos países de la Unión Europea, que buscan aquí una forma de vida alternativa a la de las grandes ciudades.
Desde el punto de vista de las tipologías constructivas, Lanjarón está determinado por el hecho de ser ya, desde principios de siglo un “pueblo balneario”, y por ello bastante dinámico en cuanto a la construcción de infraestructuras relacionadas con dicha actividad. De ahí que sobre la base de antiguas residencias y hoteles de trazas burguesas historicistas, (neoclásicos, neobarrocos, neomudéjares), puedan verse tanto retoques de mediados de siglo, como obras posteriores totalmente nuevas, por lo que el resultado final carece en muchos casos de unidad estilística y es pues difícilmente definible.
La poca sensibilidad del desarrollísmo, revestido de modernidad mal entendida, acabó también con gran cantidad de elementos que en definitiva formaban parte de la identidad del municipio.
En cuanto a las actividades económicas, por sectores de ocupación, podemos apreciar una clara preponderancia sobre todos ellos, y como no podía ser de otra forma del sector servicios, en torno a establecimientos comerciales y sobre todo al turismo.
En este último, destacar la enorme cantidad de plazas hoteleras, concentradas mayoritariamente en torno a las ofertas de 2 estrellas y de pensiones, aunque también existen mas de un centenar de plazas de 3 estrellas, mientras que paradójicamente se carece en la actualidad de una oferta de camping que responda a una evidente y contrastada demanda.
Destaca sobremanera la enorme proliferación de restaurantes y bares que parecen incluso ir en aumento en los últimos años.
En porcentaje de población ocupada le sigue la agricultura, donde predomina el régimen de tenencia directa, en una evidente estructura en extremo minifundista, y fundamentalmente de tipo familiar, donde el 90 % de las explotaciones son menores a 5 Has.
El resto de la ocupación se divide a partes iguales entre el sector industrial, concentrado fundamentalmente en torno a la embotelladora de agua mineral, y el subsector de la construcción, este último zarandeado por los vaivenes y oscilaciones propias de este tipo de actividad.
Pasando ya ha hacer una rápida valoración relativa a los elementos que han formado parte de este inventario etnográfico caben algunas consideraciones previas.
Este inventario se hace desde una perspectiva eminentemente conservacionista, es por ello que en todos los elementos se sugiere como mínimo su inclusión sistemática en un nivel de protección tan inmediato como pueda ser la normativa municipal, sin contradicción con otras figuras de protección que se estimen convenientes.
Señalar también que indudablemente muchos elementos habrán quedado fuera, lo que a fin de cuentas dice mucho de la riqueza patrimonial de un municipio que quizás injustamente haya sido tachado de “excesivamente transformado”.
Sin embargo hay una enorme cantidad de elementos que se han considerado como parte integrante del “listado de secundarios”, entre ellos destacar las albercas, de las que solo se han mencionado una pequeña parte, así como eras y cortijos, no quiere decirse con ello que las que se quedaron fuera del listado principal no sean dignas de formar parte del mismo, sino que debido a su estado, y sobre todo a su tremenda dispersión geográfica no ha sido posible considerarlas al mismo nivel. Existe en cualquier caso la posibilidad futura de proponer nuevos itinerarios y revalorizar así los lugares o elementos que se estimen convenientes.
En lo que se refiere al patrimonio residencial cabría recordar que al menos el 30 % de las casas de la calle Real se conservan mal que bien, tal y como se encontraban hace un siglo. Esto se evidencia en las forjas de balcones y rejas, molduras de vanos, e incluso en los escudos que delatan un cierto carácter señorial.
Algo parecido ocurre con el barrio Hondillo, en el que aún pueden verse una gran cantidad de tinaos, callejuelas, placetas y portales, que en este caso corresponden con la tipología constructiva popular.
Sin embargo ciertamente en los dos ejemplos citados las transformaciones son evidentes, y en muchos casos con resultados lamentables. No obstante pensamos que con las oportunas medidas de intervención la situación podría al menos encauzarse hacia soluciones capaces de compatibilizar la restauración con la conservación de este patrimonio arquitectónico.
Quizás la solución pase por la captación de subvenciones específicas destinadas a la actuación concreta sobre fachadas de casas señoriales, que de otra forma están condenadas a su desaparición en un muy breve periodo de tiempo.
En el caso del barrio Hondillo, parece ser que se estudia la realización de una actuación integral sobre el mismo, de la cual sin duda suponemos saldrán buenos resultados.
Otro de los factores que consideramos principales en el deterioro del patrimonio, especialmente en el agroindustrial, es su dispersión geográfica. Apostamos aquí por su fortalecimiento y enlace a través de itinerarios y senderos, que además de devolver la razón de ser a veredas y caminos de herradura, sirvan de “excusa” para la restauración, o al menos la consolidación de este abundante legado.
Elementos muy abundantes han sido los cortijos. En este sentido hemos constatado la existencia de dos tipologías bien distintas. Por una parte, aquellos que responden al modelo constructivo alpujarreño, a saber, gruesas tapias de tosca mampostería trabada en el mejor de los casos con mortero de cal, cubiertas con techumbres de launa, muy abundantes, sobre todo por la sierra. Son por lo general pequeños, y su estado actual suele ser el de ruinoso, o bien mantenerse con diversa suerte de reformas a base de chapas de fibrocemento, plásticos, y otros improvisados sistemas de impermeabilización.
Por otro lado tenemos otro tipo de cortijo, sin duda privativo de aquellos propietarios más pudientes, del que curiosamente hay una enorme proliferación en este término municipal. Su tipología es bien distinta. Construido en fábrica de ladrillo macizo, enfoscado, encalado, y con cubierta de teja generalmente a dos aguas. Disfrutan de grandes y abundantes vanos, e incluso balcones en algún caso. También junto a ellos aparecen de manera sistemática en las portadas grandes árboles, ya sean pinos, eucaliptos o palmeras.
Hoy su estado de conservación es bastante desigual, dependiendo de su uso actual, o bien de la “reconversión” que hayan sufrido.
Es precisamente en estos grandes cortijos, dadas sus características específicas, y por que no en algunos de los primeros, para los que planteamos la interesante posibilidad de la rehabilitación y conversión en casas rurales, que queden integradas en una auténtica red
coordinada desde un centro de gestión unitario.
Reiteramos de nuevo, la necesidad de constituir una red integral de alojamientos rurales, gestionada desde un centro, considerando además las enormes posibilidades que para este particular ofrece Internet.
Mención aparte merecen los yacimientos arqueológicos, que precisarían en todo caso de excavaciones de urgencia y posterior valoración de resultados. Es por eso que la propuesta de Itinerario Arqueológico, que además se hace a nivel supramunicipal, quedaría pendiente de dicho estudio, y en cualquier caso entendida desde un punto de vista esencialmente didáctico mas que desde su mera consideración como elemento turístico “a explotar”.
Hecha esta salvedad, y en base a distintos criterios se han sugerido una serie de itinerarios. Algunos, de carácter local, por su abundancia en elementos o coherencia interna, y por tanto concretados en torno al municipio. En otros casos como inicio o final de recorridos mas largos a nivel supramunicipal.
Proponemos varios itinerarios, en base a algunos de los elementos identificados como dignos de ser visitados, aunque podrían ser otros, y lógicamente para su puesta en funcionamiento cada uno precisaría de un pequeño proyecto integral específico:
- Itinerario del Agua
- Itinerario de la Arquitectura Popular
- Itinerario de la Arquitectura Señorial
- Itinerario de la Arquitectura Religiosa
- Itinerario Etnográfico
- Itinerario Arqueológico de la Alta Alpujarra
Pasando ya a las propuestas concretas de revalorización patrimonial, partimos de la base de que el municipio cuenta por si solo con potencialidad de atracción suficiente como para no tener que acometer obras de nueva planta de cara a los usos ecoturísticos. Se piensa por tanto sobre todo, en la rehabilitación en la medida en que esto sea posible.
En segundo lugar es nuestra opinión, que los proyectos en este sentido deben ser fruto de una iniciativa endógena y a pequeña escala, no solo por que esto los haría a priori más viables, tanto desde el punto de vista económico, como ecológico, sino porque contribuiría a descentralizar la oferta y a no crear dependencias excesivas.
En esta línea argumental encontramos en los antiguos molinos hidráulicos un importante potencial etnográfico que no debería ser menoscabado.
De más de una docena se constatan restos, si bien ciertamente en lamentable estado de conservación. No obstante en algún caso los hay que aún son recuperables, por lo que sería interesante su aprovechamiento.
Uno cercano al pueblo, en el que bien podría ubicarse el Museo del Agua, del que consta ya un proyecto bastante madurado por el Ayuntamiento, aunque planteado para otro lugar.
El segundo de los molinos a recuperar, en este caso de cara su conservación tal y como se encontraba cuando estaba activo, sería uno en el río, que a nuestro juicio reúne una serie de condiciones que lo hacen susceptible de ser rescatado de una pronta y segura desaparición.



























