Nuestra Sierra (Lanjarón)

Trabajamos junto la Plataforma Independiente para la mejora y Conservación de la Montaña, en la restauración de antiguos refugios del Valle de Lanjarón en Sierra Nevada.
En la alpujarra como en el resto de las laderas de Sierra Nevada, se inció en siglo XVI un lento pero progresivo proceso de deforestación, que hizo que a comienzos del siglo XX, la situacion fuera lamentable.
En el año 1916 Fernando Baró informó de la situación:
«En Sierra Nevada no hay un árbol, forestalmente hablando; en vano buscar en ella cerrados pinares, ni esos bosques que en otras partes sirven de marco a la pradera alpina, quitan al paisaje desnudez y evitan que las aguas despeñadas socaven y ahonden las barranqueras, llevando piedras y gravas que ya entierran el olivar como en el Padul y Dúrcal, arrasan vegas como en Motril y Vélez, ciegan y sepultan puentes como en Órgiva o producen inmensos corrimientos que hacen desaparecer o trasladarse pueblos como Bayacas y Carataunas y amenazan otros como Soportújar».
Para poner remedio a este problema vino la Real Orden de 9 de octubre de 1928, que encargaba al Instituto Forestal de Investigaciones y Experiencias realizar estudios sobre replobación. Este instituto, redactó un proyecto que fué aprobado por Real Decreto de 16 de Julio de 1929. Gracias a este proyecto se creó el instituto Forestal de Lanjarón y ese mismo año adquirieron las primeras 2.500 hectareas comprendidas en los margenes del Torrente Salado y del Rio Lanjarón, con una cota de altitud que se elevaba de los 400 m hasta los 3200 m.
De la elaboración de los proyectos y ejecucion de los trabajos se encargaba el ingeniero de caminos Jose Almagro Martin, granadino y muy conocedor de Sierra Nevada, que perteneció a la Agrupacion Alpinista Granadina y a la Sociedad Sierra Nevada, falleciendo en 1943.
En este proyecto proponia escalonar la vegetacion para deducir los mejores resultados, utilizando gran variedad de especies. Jalonando la subida por el río Lanjarón, se habia previsto la construccion de una serie de refugios de montaña. El más alto de todos ellos fue el de Elorrieta, se equipó con calefacción, instalacion de agua alimentada por un deposito e iluminación, gracias a un grupo electrógeno. Éste podia acoger a 24 obreros, además del personal facultativo y su nombre es un homenaje al Director General de Montes, Octavio Elorrieta, vamos, que fue el que puso la pasta. A este le siguieron los refugios de Terreras Azules, Cerrillo Redondo, Ventura, El Caballo, Peñón Colorado y el inacabado de Lanjarón.
Proximos a los refugios se instalaron unos viveros, y aqui queria llegar. La explanada que hay junto al Elorrieta, cerca del Cartujo, que está cercada con piedras y tiene una forma cuadrada, se creó para el vivero de este refugio, no se trata de un campo de fútbol, ni de una zona de aterrizaje para ovnis. Tambien se creó, por obreros de Lanjarón, la gran “verea” que pasa por la Laguna Cuadrada.
Información obtenida, gracias dos grandes conocedores de la historia de Sierra Nevada, D. Manuel Titos Martinez, historiador y escritor y Antonio Castillo Rodriguez, fotografo, montañero y escritor y recopilada en el fenomenal foro de Nevasport.
Puedes obtener mas información sobre los refugios en éste blog
El valle de Lanjarón desciende suavemente en forma de U, característica de los lechos glaciares, desde el Tozal del Cartujo. Consta de dos partes claramente diferenciadas, la primera, la alpina, produce sensaciones de quietud y de calma al caminante; la segunda comienza al pie de la Morra Alta, en los Tajos Haza del Sordo y de La Cobertera, aquí la U adopta forma de V estrecha, se inclina y cae en picado hacia la Alpujarra. A la izquierda está flanqueado por Tajos Altos, el Caballo, Loma del Caballo y Loma de Lanjarón; por la derecha el Pico del Tajo de los Machos, Cerrillo Redondo y la Loma de Cáñar. El lecho del río, rodeado por lagunillos y praderas, entre las que podemos observar con facilidad los blancos ranúnculos, gencianas, tirañas y ranúnculos amarillos, convierte este itinerario en un deleite de los sentidos.
Salimos de la laguna caminando junto al río hasta toparnos con los primeros tajos; observaremos que un veredón de nítido trazado recorre ambas laderas del valle y cruza el río junto a Charca Pala, es Verea Cortá; lo cogemos y ascendemos levemente hacia el Tozal, a media ladera, buscando el sur, Tajos Altos. Enseguida llegamos a la Laguna de Bolaños, desde allí divisamos, semioculto en el valle el refugio de “Peñón Colorado”. Continuamos y en breve nos toparemos con otra laguna, Laguna Cuadrada, que es más bien pentagonal; más adelante nos encontramos un pequeño accidente que da nombre a la vereda: una torrentera corta en invierno el paso, así que se ha colocado un cable para facilitar el acceso. La vereda continúa unos metros por encima, seguimos faldeando Tajos Altos, pronto avistaremos Laguna Nájera por debajo. Llegamos a la Laguna del Caballo.
Junto a ella el refugio del Caballo, con su aspecto semicilíndrico, situado en una explanada a 2.840 m; hacia el valle un Morrón de 2.862 m que propicia la formación de dos pequeñas depresiones por donde evacua sus aguas el Caballo, creando la laguna Nájera y los Lavaderos de la Reina. El Caballo (3.013 m), enclave singular por ser comienzo o fin de “los tres mil”, es de punta roma y desde ella, en días claros, se pueden observar las cumbres nevadas del Atlas y el brillo del Mediterráneo; al oeste la Sierra de Almijara con el Pico El Lucero, más a la derecha Sierra Tejeda y al fondo la Sierra de las Nieves. Hacia el sureste da lugar a la Loma del Caballo que acaba en la Morra Alta (2.518 m) para llamarse a continuación Loma de Lanjarón. Entre la Loma de Lanjarón y la Loma de los Tres Mojones se forma el Panderón de la Rinconada de Nigüelas que dará lugar a la cuenca donde nace el Río Torrente de Nigüelas.
El descenso desde el Caballo se puede hacer indistintamente hacia Nigüelas o hacia Lanjarón. Nosotros vamos a optar en esta ocasión por descender hasta Nigüelas. Hay que bajar por la cara oeste buscando la cabecera del río Torrente; ya en la cabecera nos colocamos en su vertiente derecha, nos acompañan espinos y piornos, y descendemos notablemente hasta llegar a unas construcciones denominadas Las Chozas de Camilo; junto a una acequia sale una vereda que nos va a ofrecer una bajada monótona, agotadora e interminable, ya que emplearemos más de dos horas en cubrirla. La pista, siendo ancha, está cubierta de un polvo blanco que nos produce una fuerte sensación de sequedad. Esta sensación nos durará hasta llegar al río, donde el montañero no podrá resistir la tentación de darse un baño y desquitarse con gran regocijo de la larga travesía. En media hora, tras pasar junto a las agujas calcáreas del Pingurucho de Nigüelas, llegamos al pueblo. Algunos montañeros gustan de la opción de coger un camino que hay a la entrada de la población y que, entre huertos y cultivos de primor, nos conduce, en media hora, a Dúrcal.
Refugio de Elorrieta.
Es otro de los refugios forestales construidos a principios de siglo, durante las tareas de repoblación y corrección de torrenteras. Está construido en piedra, es de una sola nave y con techo en forma de cúpula del que sobresale el cañón de la pequeña chimenea. Está mas arriba del nacimiento del Río Lanjarón, en la “cerradura del río” como decimos por aquí, o comienzo del valle del Lanjarón, en el Lorrieta.
El Refugio de Elorrieta está situado a 3.187m de altitud, entre el Tosal del Cartujo y los Tajos de la Virgen, en un lugar que en invierno se halla continuamente cubierto de nieve y azotado por fuertes ventiscas.Fue construido entre los años 1.931 y 1.933, y bautizado con ese nombre en honor del Director General de Montes D. Octavio Elorrieta.
Era el más ambicioso de una red de refugios que se proyectaron en los años 30 en el valle del río Lanjarón, y el único que se construyó de acuerdo con lo proyectado. Contaba con calefacción, instalación de agua y grupo electrógeno para iluminación. Constructivamente consta de dos partes, una abovedada exterior y otra excavada en roca, con un conjunto de galerías excavadas a pico y recubiertas con una bóveda de ladrillos y zócalo de azulejos hasta metro y medio de altura.
La diferencia de temperaturas pronto fisuró la bóveda de ladrillo hasta dejarla caer, y el tiempo y sobre todo el vandalismo hicieron lo demás. Pronto fue completamente desmantelado: desaparecieron puertas, ventanas, calefactores, conducciones de agua, de luz… hasta la más completa ruina. A mediados de siglo se intentó recuperar e incluso en los años 60 se llegó a reconstruir parcialmente. Se restauraron tres habitaciones equipadas con literas, sala de estar con chimenea, cocina, lavabo y servicios.
Sin embargo en la actualidad se encuentra otra vez en pésimo estado de conservación, aunque siempre puede ser útil para resguardarse de las inclemencias meteorológicas. Se puede utilizar el salón, que dispone de una mesa con sus bancos, y un par de habitaciones con literas, aunque no hay colchones.
La puerta encaja bien, y se cierra con pestillo. Se puede encontrar agua en la vecina Laguna de Lanjarón en verano (a unos 15 min.), o a una media hora de bajada, en los Lagunillos de la Virgen.
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Refugio de Peñón Colorado
Refugio forestal construido a principios de siglo, durante los años 20, que servía de apoyo para los programas forestales y de revegetación en Sierra Nevada. Está construido en tosca mampostería, es de una sola nave y con el techo en forma de cúpula. Presenta la particularidad de estar semi incrustado en la roca.
Se encuentra en la margen derecha del río Lanjarón, muy cerca del mismo; a una altitud de 2.840 metros y bajo la cuerda de los Tajos Altos. Tiene capacidad para 8 personas. Muy cerca de allí se encuentra la “Laguna Cuadrada”.
Refugio del Caballo
Pequeño refugio semi cilíndrico, abovedado. Es de planta rectangular, y está hecho en mampostería. En él difícilmente podrán caber 8 ó 10 personas. Está ubicado a unos 2.850 metros de altitud, y habitualmente es utilizado en actividades de montaña de uso libre.
Ubicado en la zona de la cuenca alta del río Lanjarón, al pié del cerro del Caballo y junto a la laguna del mismo nombre. Capacidad para 10 personas.
El Refugio del Caballo está situado a una altitud de 2.860m, junto a la Laguna del Caballo, en la base de la cara N.E. del Cerro del Caballo. Se trata de un refugio de una sola habitación, con una puerta y una ventana que por estar rota, siempre se encuentra cerrada.
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Refugio del Caballo
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Tiene capacidad para unas 8 personas, aunque en el interior suele haber piedras junto a la chimenea, lo que reduce un poco el espacio disponible. Se encuentra abierto todo el año, sólo hay que empujar la puerta, (bueno, ya no tiene) que normalmente está cerrada con un simple pestillo. No tiene ningún tipo de mobiliario, es necesario llevar todo el equipo para dormir y cocinar.
En invierno la nieve suele introducirse en su interior, por lo que si la temperatura sube de 0ºc, el suelo se convierte en un gran charco.
Se puede encontrar agua en la Laguna del Caballo, a pocos metros del refugio, aunque como normalmente dicha laguna no desagua, es conveniente llevar pastillas potabilizadoras.
Las ascensiones más interesantes que se pueden efectuar desde este refugio son al Cerro del Caballo, a Tajos Altos, y la Integral de los 3.000m.
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Refugio Ventura
Obra de mampostería que adopta la típica forma de medio cilindro dispuesto en horizontal, característica de los refugios de esta parte de la sierra. Los vanos de las ventanas están cegados con lajas.
Refugio de Ventura por pepebadaje
Se apoya parcialmente en la roca por una de sus fachadas, lo que provoca que esta zona de contacto, así como la cubierta, aparezcan bajo una desconchada capa de enfoscado de cemento, a modo de inútil aislante. Este es el motivo por el cual su interior es tremendamente húmedo. En general apuntar que se encuentra abandonado y en proceso de deterioro.
Se localiza al norte del término municipal. En la margen derecha del río Lanjarón. A media ladera, a unos 2.200 metros, sobre los tajos de la Haza del Sordo. Tiene capacidad para 12 personas.
Las casas de Tello:
Localizado a una altura de 1.550 m., en un pretil rocoso sobre el río, el paraje de Tello fue un área de experimentación forestal desde principios del siglo XX, y un lugar idílico hasta el fatídico año del incendio que asoló la zona. A pesar de la tragedia este lugar conserva su imagen agreste y una privilegiada situación en uno de los valles más interesantes de Sierra Nevada. El Río Lanjarón desde su desembocadura en el Río Guadalfeo hasta el impresionante valle glaciar de sus cumbres contiene una diversidad de paisajes y ecosistemas únicos en Europa. Sus vertientes son una maravillosa combinación de cortados y zonas agrícolas surcadas por abundantes acequias que llenan de verdor las áridas lomas de la sierra.

Las Cuestas de La Sierra
Se trata de un camino de herradura empedrado en muchos tramos, en ocasiones cruzado por algún carril, que discurre en pendiente hacia la sierra atravesando diversos paisajes conforme asciende. Partiendo de las inmediaciones de la fuente de la “Hoya del Grillo”, (junto al puente del río y en su margen izquierda), discurre zigzagueante por las llamadas “cuestas de la sierra” en pendiente, pasando por la fuente de “Matemarque” hasta llegar frente a lo que era el pinar de Tello. Luego continúa todo el valle del río Lanjarón prácticamente hasta su nacimiento, aunque ya de forma discontinua.
Fue este un camino importante, en uso desde tiempos inmemoriales, que tuvo su máximo apogeo durante la posguerra, tiempo en el que en la sierra habitaban multitud de familias casi permanentemente, y que ahora queda relegado, y en cierto modo abandonado, debido a la proliferación de pistas forestales.
Sendero PR-A 34: Lanjarón-Tello-Ventura
Este recorrido por el barranco del Río Lanjarón nos lleva por el antiguo camino de la sierra (Cuestas de la Sierra), en primer lugar, hasta lo que era el bosque de Tello, calcinado en el devastador incendio de Sierra Nevada del 2005. Era un lugar de experimentación e investigación forestal sobre el terreno a partir de finales de la década de 1920.

Había una gran variedad de especies coníferas de todo el mundo y se estudiaba la implantación de dichas especies en las laderas del Valle del Río Lanjarón además de la Cuenca del Salado (Afluente del Lanjarón).

Desde Tello el sendero continúa con una dura subida hasta el antiguo Refugio Forestal de Ventura, hoy en ruinas, y situado a una altitud de 2.250 metros, desde donde hay unas magnificas vistas del Cerro del Caballo (3.013 m) y del Valle del Río Lanjarón.
Subida al Elorrieta (3196m) por el Valle del Río… por pepebadaje
















