Allá por el año 1866 acude a Sierra Nevada y visita La Alpujarra y Lanjarón un viajero inglés, miembro del Club Alpino de Londres, llamado John Ormsby; el 5 de marzo de 1867 leyó su testimonio ante el Club Alpino y su revista, The Alpine Journal, lo publicó íntegro en el número inmediatamente siguiente, incluyendo un mapa elemental , en el que apenas están marcadas las cumbres mas importantes, los ríos y los principales pueblos de La Alpujarra. Pretendía subir desde Granada al Veleta y descender después hacia Lanjarón, pero no encontró en la ciudad guía alguno que estuviera dispuesto a acompañarle a pié, el único, uno con setenta años que no inspiró confianza al viajero, así que decidió desplazarse en diligencia desde Granada hasta Lanjarón cambiando sus planes iniciales de ascensión.

En Lanjarón encontró a Juan Estévez, joven, voluntarioso, fuerte,activo, sin miedo, aficionado a acampar al aire libre y dispuesto a caminar todas las horas que hicieran falta; su conocimiento de la Sierra no era tan excelente como sus cualidades humanas, pero lo completó con la compañía de Ormsby…

Desde Lanjarón subieron al Caballo, ascensión que sirvió para convencer al inglés de que lamentablemente había subestimado Sierra Nevada, bajaron a su laguna, en cuyas laderas se conservaba una respetable cantidad de nieve,lo suficietemente extensa para deslizarse, y regresaron a Lanjarón. La segunda ascensión la realizan a través de Capileira, donde se les unen otro guía local, y desde donde tras una larguísima subida llegaron al Mulhacén. (Allí Ormsby quedó bastante impresionado: “ni los Pirineos ni los Alpes tienen nada que pueda ser comparado propiamente con esto”).

En su tercera excursión, ascienden nuevamente desde Lanjarón, pernoctan a suficiente altura cerca del Cerro del Caballo y antes del amanecer reinician el camino ganando la divisoria , en lo que se denomina una especie de cresta de gallo cuya travesía no está extensa de dificultades. Me consta. Probablemente se referiría a toda la cuerda de los Tajos Altos…

En un punto del camino, probablemente los Tajos de la Virgen, tuvieron que sortear una gran ladera de nieve, “tan dura que ningún palo podía agujerear la superficie”, antes de alcanzar el Collado de Capileira, el paso mas alto de Europa normalmente utilizado con fines genuinamente comerciales, desde el que ascienden al Veleta zigzagueando sobre un cono bastante inclinado de esquistos.

Una vez en la cima del Veleta, se despiden abrazándose los dos, dirigiéndose (el guiri) a Granada, y regresando el cañonero a Lanjarón.

He aquí el testimonio de John Ormsby sobre Lanjarón y sobre su tocayo Juan Estévez, el guía que encontró en el pueblo y que fué su compañero durante su estancia en Sierra Nevada:

“Lanjarón es uno de los parajes más maravillosos que yo haya tenido la fortuna de ver en mis caminatas a través de los desiertos de éste mundo… El pueblo es una larga calle de casas blancas de tejado bajo, y como todos los pueblos de Las Alpujarras, es enteramente morisco en aparencia. Se posa en la cara sur de una abrupta montaña, con un profundo barranco al frente, y la estrecha repisa en la que se asienta, es un laberinto de granados y melocotoneros, higueras y naranjos. Pero nosotros no estamos aquí para hablar de lugares maravillosos o naranjos, excepto quizás para tener en cuenta que las naranjas de Lanjarón son famosas en todo el sur de España, y son una admirable provisión de la naturaleza que conforta al montañero en esta ardiente y seca tierra. De entre las atracciones de la zona que más vienen al caso son – una cosa rara en España,y doblemente rara en ésta zona- una limpia y cómoda pequeña posada y un guía bastante eficiente. El conductor de la diligencia, que se interesó bastante por mi modo de proceder, me dijo que creía conocer a un joven que serviría a mis propósitos, y el joven, como después resultó, respondió razonablemente bien. En el supuesto de que cualquier miembro del Club Alpino fuera alguna vez a Lanjarón, no etaría fuera de lugar mencionar que su nombre es Juan Estévez, pronunciado aquí Etéve, que sospecho es la versión alpujarreña de Esteban, en inglés Stephen; un nombre enteramente calculado para inspirar confianza en una expedición de montaña. Éste es un joven muy voluntarioso, con bastante buen humor, fuerte, activo, preparado para caminar todas las horas que haga falta, no tiene miedo a nada, y es más bien aficionado a acampar al aire libre. Se le pueden confiar muchas monedas, lo sé, porque ha llevado para mí bastante más de lo que al cambio es una libra de esa forma y de una forma bastante satisfactoria; de lo que no estoy tan seguro es de cuántos de mis cigarros fumó, pero todo el mundo en España tienen unas ideas bastante liberales sobre la propiedad del tabaco. Él ahora conoce la Sierra bastante bien, y también el camino para llegar a la mayoría de de los principales puntos de interés; pero no puedo decir mucho de lo que él sabía antes de que comenzáramos. El principal defecto que le encontré era su costumbre de gritar con miras de hacerse de entender mejor. No hay lengua europea más facil de entender que el español después de un poco de práctica, siempre que sea el Castellano estándar, una lengua bien pensada en la que se pronuncia cada vocal y consonante tal y como se escribe. Pero el andaluz es una corrupción del castellano, que no pronuncia algunas letras, que articula mal otras, y que se habla muy rápido de tal manera que confunde al extranjero; y el dialecto de las Alpujarras, es una corrupción del andaluz. Sin embargo, me entendí mejor con Juan de lo que yo hubiera esperado. En la tarde de nuestro tercer día le dijo al posadero que podía entender todo lo que yo le decía… Si empezábamos aquella noche, decía, podríamos llegar al Veleta y volver a la tarde siguiente; y así, un poco después de medianoche comenzamos a ascender en línea recta detrás de Lanjarón”

En el verano siguiente, 1867, acudió también a Sierra Nevada otra expedición inglesa compuesta por Charles Packe , un tal Sr. Byles , y el guía Henri Passet, en ese viaje localizaron en Lanjarón a Juan Estévez gracias al relato del primer viaje de Ormsby.

  One Response to “Primera visita a Lanjarón del montañero Jonh Ormsby en 1866.”

  1. [...] to Pepe Badaje for digging out this information and providing the video with old photos. Read his report in spanish on his blog. The distant Cerro de Caballo from Elorrieta June [...]

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