A veces hay que pararse. Un lugar recomendable es el puente de Tablate, el original, el de la Virgen, el de la antigua entrada a la Alpujarra mítica, el de la Venta de las Angustias, que falleció al igual que su gemela del Molinillo.
Ahí mismo, con la chicharra y el silencio -quién lo diría antes- solo se sienten los fantasmas del pasado y la soledad. Como la de la señal que califica el paraje como «pintoresco» o la de más arriba que señala la dirección carretera abajo a la «Costa del Sol Granadina».
Sí. Es la carretera de la Costa, la ruta de los ‘Sanitex’, la que con la finalización de la autovía pasa a la historia. O la revive.
Veamos. Abajo, en la Costa, se puede comprobar en los bares de Motril que la apertura, finalmente, de la autovía que une Motril con Granada en 40 minutos, lleva a los motrileños a recuperar del baúl de los recuerdos la palabra ‘Sanitex’, despectivo con el que los motrileños referían a los granadinos que venían a la playa y, más o menos, su gasto se reducía a un par de botellas de esta gaseosa.
Sus conclusiones, pintorescas como el paraje anterior se pueden resumir en dos frases: «La autovía es para que los motrileños vayamos a Granada (no se contempla que también pueda ocurrir que los granadinos bajen a Motril. ¡Claro está!). Caso de que se contemple, se aplica el clásico precepto y a otra cosa: «Juntos pero no revueltos. Vayamos a pollas».
Fuente: Ideal.es





















