Con la piedra que cortó el camino, le he construido al perro una nueva caseta. He necesitado dos días: uno para partir la piedra (a mano) y otro día para construirle a “Rufo” que es como se llama, su nuevo “apartamento”. Así ha quedado, un poco rústico, pero no ha quedado mal, ¿no?


Ésta era la piedra:

Y así ha quedado:



















